Qué es una Situationship y Por Qué Desgasta Tanto

Qué es una Situationship y Por Qué Desgasta Tanto

Se escriben todos los días, o casi. Salen a cenar, duermen juntos, se cuentan cosas que no le cuentan a nadie más. Pero cuando alguien pregunta “¿y ustedes qué son?”, la respuesta es un encogimiento de hombros. “Estamos conociéndonos.” “No le pongamos etiqueta.” “Somos… nosotros.”

Si te suena, quizás estás en lo que hoy se llama una situationship. Y si además notas que, aunque nadie te ha hecho nada terrible, sales de esa historia cansada, no es casualidad. La falta de claridad tiene un costo. Aquí vamos a ponerle nombre a ese costo y a ver qué puedes hacer con él.

Qué es una situationship (y qué no es)

Es una relación romántica sin etiqueta y con un compromiso bajo o poco claro, pero con muchos de los gestos de una pareja: cariño, intimidad, tiempo compartido.

Un estudio reciente que entrevistó a decenas de personas y encuestó a más de doscientas encontró algo que se ve poco en los titulares: la mayoría de quienes están en una situationship está involucrada emocional y sexualmente. Se parecen a una pareja en el cariño y el tiempo que comparten. Lo que cambia es la calidad de la relación y, sobre todo, cuánto saben hacia dónde van.

O sea: no es “algo sin importancia”. Se siente, se invierte y se sufre.

Y hay algo que no es. No es lo mismo que una relación casual que los dos eligieron y entienden igual. Si ambos saben lo que quieren y están de acuerdo, no hay ambigüedad. El problema aparece cuando la falta de etiqueta no es una decisión compartida, sino algo que pasa porque nadie se atreve a preguntar, o porque una de las dos personas prefiere no responder.

Mesa de una terraza al atardecer con un teléfono boca abajo, dos copas y una vela encendida

Por qué desgasta tanto

No sabes en qué estás parada. Cuando no hay nombre, tampoco hay reglas. No sabes si puedes pedirle que te avise, si tienes derecho a molestarte cuando desaparece un fin de semana, si es “normal” que lo vean con otra persona. Cada gesto queda abierto a interpretación, y tu mente trabaja horas extra para llenar el hueco. Ese trabajo mental constante es agotador. Y si la atención llega a cuentagotas, te quedas pendiente del próximo mensaje: ya lo explicamos en breadcrumbing.

Casi siempre uno quiere más que el otro. Cuando hay ambigüedad, rara vez las dos personas están en el mismo lugar. Una investigación con más de trescientas parejas no casadas observó que, cuando la diferencia de compromiso era grande, las dos personas salían perdiendo: más conflicto, peor ajuste. No solo sufre quien quiere más. La desigualdad cansa a ambos. Ese estudio no hablaba de situationships, pero describe muy bien lo que muchos viven dentro de una: una persona da pasos, la otra se queda en el borde.

Deslizarse en vez de decidir. Hay relaciones que se deslizan (una cosa lleva a la otra sin que nadie decida nada) y relaciones que se deciden. Cuanto más tiempo pasa, más difícil es aclarar o salir, porque ya hay rutina, historia y costumbre. Sigues donde estás no porque lo hayas elegido, sino porque irte da más trabajo que quedarte.

La ambigüedad se alimenta del miedo, de los dos lados. No siempre hay mala intención. Hay quien evita la etiqueta porque teme perder libertad, y quien la tolera porque teme perder a la persona. Si quieres entender mejor esos dos miedos, puedes leer sobre apego evitativo y apego ansioso.

Manos de una mujer sosteniendo un teléfono sin escribir, junto a una copa con una rodaja de limón

Señales de que tu situationship ya no te hace bien

  • Sientes que tienes que “ganarte” un mensaje o una cita.
  • Evitas preguntar qué son por miedo a que la respuesta lo acabe todo.
  • Te comparas con otras personas que él o ella pueda estar viendo.
  • Te sientes mejor cuando se comunican y peor cuando no, como si tu ánimo dependiera de su pantalla.
  • Ya no recuerdas cuándo fue la última vez que dijeron “nos vemos el sábado” sin que sonara a “ya veremos”.
  • Quieres algo que no te has atrevido a decir en voz alta.

Si te reconoces en varias, no significa que la otra persona sea mala. Significa que tu necesidad no está encontrando respuesta, y eso ya es motivo suficiente para hablar.

Cómo aclararla sin perderte

1. Ponle nombre a lo que quieres antes de hablar con nadie. No “qué quiere él”, sino “qué quiero yo”. ¿Una relación? ¿Ir despacio, pero con dirección? ¿Algo casual, y estás bien con eso? Para reconocer lo que es real puede ayudarte cómo saber si es amor verdadero.

2. Habla desde lo que sientes, no desde el reclamo. “Me gusta lo que tenemos y me gustaría saber si vamos hacia algo más serio” abre más puertas que “nunca sé qué somos”.

3. Haz una pregunta concreta y espera una respuesta concreta. Una respuesta vaga (“ya veremos”, “no quiero presionar”) también es una respuesta. Si después de esa conversación todo sigue igual, esa es la información.

4. Ponte un plazo, para ti. No como amenaza, sino como cuidado: “voy a ver cómo estamos en un mes”. Sin plazo, el deslizamiento continúa. Y si el plazo vence y nada cambió, cómo saber si debes terminar tu relación te ayuda a ordenar la decisión.

5. Cuida tus límites. Si aceptas algo casual, que sea porque lo elegiste, no por miedo a quedarte sin nada. Aquí puede ayudarte cómo poner límites sin sentir culpa.

6. Si la respuesta no es la que buscas, permítete irte. Va a doler, y es válido. Pero dolerá menos que otro año de esperar.

Mujer vista de espaldas junto a la barandilla de una terraza casi vacía, mirando las luces de la ciudad

Un ejercicio de cinco minutos: qué quiero yo

Antes de tener “la conversación”, conviene saber qué vas a pedir. Toma una hoja y contesta sin pensarlo demasiado:

  1. ¿Cómo me siento cuando estoy con esta persona? Y después de verla, ¿cómo me siento?
  2. ¿Cómo me siento cuando no responde? Escribe lo que aparece: ansiedad, enojo, vacío, indiferencia.
  3. ¿Qué necesito para sentirme tranquila en esta relación? Una etiqueta, una frecuencia de contacto, ver que hace planes, saber que no ve a otras personas.
  4. Si nada cambiara en seis meses, ¿estaría bien con esto? Tu primera reacción dice mucho.
  5. ¿Qué frase me gustaría decirle? Escríbela con tus palabras, en una sola línea.

No hay respuestas buenas ni malas. Es solo para que, cuando hables, hables desde ti y no desde el miedo.

Y si los dos quieren lo mismo

Una situationship no tiene por qué ser un problema. Si ambos entienden lo que tienen, se sienten cómodos y pueden hablar de ello, puede ser una etapa perfectamente sana. La clave no es la etiqueta: es que los dos estén hablando del mismo tipo de relación. Para pensar si lo que tienen puede crecer, mira 5 secretos de la ciencia para saber si tu relación tiene futuro.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo es “demasiado” en una situationship?
No hay un número exacto. Una señal útil: si pasan los meses y tú quieres algo más pero no lo has dicho, o lo dijiste y nada cambió, ya es momento de decidir.

¿Una situationship puede convertirse en pareja?
Puede, pero casi siempre pasa cuando alguien lo dice en voz alta y la otra persona responde con acciones, no solo con palabras. Esperar en silencio rara vez funciona.

¿Es mi culpa por aceptar algo sin etiqueta?
No. Muchas personas aceptan porque creen que “se va a dar”, o porque la conexión es real. Ahora que lo ves, tienes elección.

¿Y si me da miedo preguntar?
Es muy común. Empieza por algo pequeño: “¿cómo ves esto que tenemos?”. No es un ultimátum: es una pregunta legítima.

¿Cómo sé si la otra persona solo quiere algo casual?
Mira lo que hace más que lo que dice. Si evita planes a futuro, no te presenta a su gente y se enoja cuando preguntas qué son, probablemente quiere algo distinto a lo que tú buscas. Eso no lo hace mala persona, pero sí te da información.

¿Puedo seguir viéndola o viéndolo mientras decido?
Puedes, pero ponle un plazo, para que la espera no se convierta en meses. Y cuida que “seguir viendo” no signifique postergar tu decisión sin querer.

¿Cómo salgo sin que me duela tanto?
Duele, aunque no haya habido una etiqueta. Se ayuda con lo mismo que en cualquier ruptura: distancia al principio, apoyo de personas cercanas y no decidir desde el punto más bajo. Cuando llegue ese momento, lee contacto cero.

Lo que necesitas recordar

Una situationship no desgasta por falta de amor: desgasta por falta de claridad. Tener sentimientos sin saber si tienen lugar es vivir con una pregunta abierta todos los días. Puedes elegir hacerla en voz alta, y también puedes elegir irte con la respuesta que recibas. En ambos casos, dejas de esperar a que otra persona decida por ti.

Referencias

  • Langlais, M., Podberesky, A., Toohey, L., & Lee, C. T. (2024). Defining and describing situationships: An exploratory investigation. Sexuality & Culture. https://doi.org/10.1007/s12119-024-10210-6 (28 entrevistas y encuesta a 261 personas.)
  • Stanley, S. M., Rhoades, G. K., Scott, S. B., Kelmer, G., Markman, H. J., & Fincham, F. D. (2017). Asymmetrically committed relationships. Journal of Social and Personal Relationships, 34(8), 1241–1259. (315 parejas no casadas; en la muestra, las relaciones con compromiso asimétrico mostraron peor ajuste y más conflicto para ambas personas.)
  • Stanley, S. M., Rhoades, G. K., & Markman, H. J. (2006). Sliding versus deciding: Inertia and the premarital cohabitation effect. Family Relations, 55(4), 499–509.

Clara LucenaClara Lucena — Escritora y divulgadora sobre relaciones, comportamiento humano y vínculos afectivos.

Este contenido es informativo y no sustituye la atención de un profesional de la salud mental.